Capacidad para la Fe por Edith Tamez

Trayendo a la memoria la fe no fingida en ti , la cual habito primero en tu abuela y en tu madre Eunice

La historia está repleta de mujeres que alcanzaron grandes logros a través de una fe radical. Una de las mujeres bíblicas que siempre me ha inspirado es la sunamita, cuya historia se encuentra en 2 de Reyes 4, ya mencionada antes.

Primeramente vemos una excelente cualidad en ella, cuando el Profeta Eliseo le pregunto qué podía hacer por ella, en agradecimiento por el cuarto bien equipado que ella le había construido, su respuesta fue: ‘’Yo habito en medio de mi pueblo’’, que significa ‘’ Estoy satisfecha, no necesito nada’’ ¡Qué cualidad más extraordinaria en nuestro mundo lleno de avaricia!, Parece que siempre necesitamos ‘’algo más’’ para ser totalmente felices.

Sin, embargo, cuando Eliseo se dio cuenta que ella no tenía hijos, la llama y le dice que dentro de un año ella tendría un hijo.

Probablemente ella, como toda mujer casada, había anhelado un niño, aunque su vida no giraba en derredor de esa petición o desilusión, como suele suceder con muchas mujeres sin hijos.

Según la palabra del Profeta, le nació un hijo al siguiente año. No obstante, un día algo terrible sucedió. Habían pasado los años y el hijo ya tenía tal vez unos once o doce años cuando estaba en el campo con su padre y se quejo de que su cabeza le dolía.

En este momento vemos algo interesante: la reacción del padre. Le dice a un siervo: ‘’Llévaselo a su madre’’. El reconoció la autoridad espiritual sobre la vida de su esposa. Así que llevaron al niño enfermo a la casa, pero en pocas horas murió.

Allí es cuando vemos la fuerza, la sabiduría y la fe de ésta mujer. En vez de desmoronarse en la crisis, calmadamente se puso en acción. Ella sabía exactamente a donde y con quien ir en su hora de necesidad.

La historia tiene un final feliz porque Eliseo fue a su casa y levanto de los muertos al hijo Por ser una mujer de Fe, de acción y de persistencia, la sunamita recibió un milagro. Tú también puedes ver el poder de Dios en tu vida y el de tu familia ¡si vives por lo que crees y no por lo que sientes!

Nosotras podemos demostrar y ejercer nuestra fe en diferentes maneras. según nuestra propia situación.

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