Cuando la Voluntad del Hombre se Opone a la Voluntad de Dios por Malu Almaraz

 

Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo: ¿Quieres ser sano?” (Juan 5:6).

Sabemos que la voluntad de  Dios, en su infinito amor, es que seamos sanos, creemos que Él envió a su hijo amado Jesucristo para liberarnos del pecado, del dolor, de  la enfermedad (Isaías 53:4-5). Parece lógico pensar que todos queremos vivir sanos, sin embargo con frecuencia nuestra realidad es otra, a pesar de que pensamos que Dios tiene el poder de sanarnos muchas veces nosotros no deseamos en nuestro corazón ser sanados, sin darnos cuenta nos resistimos, obstaculizamos la acción sanadora del Espíritu Santo de Dios en nuestras vidas.

¿Por qué la gente no quiere ser sanada? Principalmente, porque a los ojos de nuestra alma la sanidad puede resultar poco atractiva, ya que implica la decisión de salir de nuestra zona de confort y de actuar en consecuencia.

Tres pasos son indispensables para estar dispuestos a recibir la sanidad:

Retirar el pensamiento del pasado y concentrarse en vivir en el presente.

Liberarnos de nuestra percepción de víctimas. El perdonar nos ayuda a lograr esta liberación. No vale la pena vivir amargados enfocando nuestra atención en los traumas y heridas. Recordemos que perdonar no es liberar al otro de la responsabilidad del daño que causó, sino liberarnos a nosotros mismos del dolor y la amargura, que son veneno para el alma.

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