Cuenta hasta tres por Baudelio Tamez

Es muy probable que una gran mayoría de nosotros haya escuchado la frase “cuenta hasta tres, antes de contestar”.  Esta situación sucede cuando perdemos la paciencia porque andamos cansados, tristes, preocupados o simplemente por lo complejo de las mismas relaciones humanas,  naturalmente esto se da en mayor o menor grado, dependiendo del temperamento, de la personalidad de cada quien, pero cuando nos pasa, y no hacemos una pequeña pausa antes de contestar en situaciones difíciles, definitivamente tendremos consecuencias por nuestra acción, consecuencias que tienen que ver con un sentimiento de frustración, de arrepentimiento o de inconformidad con uno mismo.

Eclesiastés 7.9, en términos de la versión Reina Valera 1960, nos exhorta: “No te dejes llevar por el enojo que solo abriga el corazón del necio”. No apresurarnos en el espíritu a enojarnos nos habla de autocontrol. No podremos llegar a ser creyentes victoriosos, triunfadores, si no aprendemos a manejar el dominio propio manejando nuestras emociones, especialmente la emoción del enojo.

Eclesiastés 7.9 es uno de muchos otros versículos bíblicos que tratan el tema sobre el enojo. Por ejemplo, Prov. 14.17 dice: “El iracundo comete locuras, pero el prudente sabe aguantar”. Este versículo es la muestra de las consecuencias de nuestra reacción por el enojo, y así hay muchos otros.

La mayoría se preguntará sobre cómo poder lograr ser paciente.  En un primer punto es importante que recordemos lo que dice la Biblia de que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, con el poder del Espíritu Santo  y el poder que está en nosotros podemos lograr más de lo que creemos o entendemos. Por eso es importante la oración llena de fe. Si cultivamos la fe, si ejercitamos la fe, podremos lograrla.

En un segundo punto les digo que,  Dios nos dio una capacidad, una inteligencia para que la pongamos en práctica en todas las situaciones diarias de nuestra vida. Así por ejemplo, si yo empiezo una dieta para bajar de peso por salud,  tendría que, por principio, empezar la dieta, después, continuarla con un plan dado por un especialista en el tema, luego continuarla sin fallar un solo día, hasta lograr cambiar mis hábitos alimenticios. Obviamente, para lograrlo necesito ayudarme de La voluntad y la disciplina, porque son elementos muy importantes que tenemos que ejercitar diariamente, paralelamente a la fe.

Y a base de la oración, de la fe, y poner a accionar la persistencia, la disciplina y la voluntad, lograremos lo que nos propongamos.  ¡Esto es real, da buenos resultados, pruébalo y lo comprobarás!.

¡Esto es una declaración que la digo con toda certeza, en el nombre de Jesús, Amén!

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