El buen pastor da su vida por las ovejas por Malú Almaraz

Hace unos días tuvimos el honor de recibir una gran enseñanza sobre el liderazgo de parte del doctor Don Lynch, cobertura espiritual de nuestra Casa de Oración.

Hoy quiero compartir algunas reflexiones que dejaron huella en mí, que me confrontaron con mis pruebas aun no superadas, cuestionaron mi disposición a entregar todo por mis principios, pero también me animaron a tomar la decisión de dejar que Dios siga forjando mi carácter, de vencer de una vez por todas lo que aún queda de mi viejo yo, sean leones osos o pequeñas zorras, y caí en la cuenta de que ni siquiera tengo que luchar contra  ellos para vencerlos, simplemente tengo que fortalecerme en el Señor, como hacia David, y tomar la firme decisión de abrir la jaula y soltarlos, dejarlos ir, al mismo tiempo que me lleno del Espíritu Santo, de la paz que deja el entregar lo que ya no es mío como hija de Dios, del gozo de sentirme libre para subir al nivel que Él me quiera llevar. ¡Eso quiero!

 

Dr. Lynch inició su enseñanza con una pregunta muy impactante:

¿Morirías por un principio?

Estar dispuesto a pararse entre las ovejas y el lobo arriesgando la vida, dar la vida para salvar a las ovejas, es una decisión, y no se trata de morir por una persona, se trata de morir por un principio.

Si no estamos dispuestos a morir por un principio, no somos dignos representantes de Cristo, para esto, nuestra vida tiene que estar totalmente rendida a Él.

Los principios del Reino son la obediencia a Dios y el amor. La recompensa por la obediencia es magnífica, pero no es vivir por la recompensa, sino estar dispuesto a dar mi vida por un principio.

Para lograr esto, se requiere carácter y Dios mide nuestro carácter a través de las pruebas.

Y no es fácil, ¡duele! la prueba va a tocar los lugares más sensibles de tu corazón para medir tu carácter, aquello que más te cuesta superar o soltar.

Las pruebas más importantes van dirigidas a tu vida personal, a lo más íntimo, te confrontan con aquello que no has logrado superar y que tal vez no estabas viendo.

Si has decidido morir por un principio, decide pasar tus pruebas de carácter, decide enfrentar los leones y los osos que te faltan por vencer, temor, indecisión, flojera, confort, desánimo, orgullo, rechazo, envidia, resentimiento, ira, infidelidad, falta de constancia…

La prueba de tu carácter es la que te prepara para enfrentar a tus gigantes, no tus armas, no una armadura, no tus dones. Tu carácter es lo que te califica para el liderazgo.

El carácter te da valentía contra cada enemigo, te da resistencia y te da la victoria. David dijo si, enfrentó al oso y al león, arriesgó su vida por principio, y esto lo empoderó para vencer a Goliat y lo calificó para casarse con la hija del rey.

¿Estás dispuesto a confrontar las debilidades de tu carácter, a vencer al oso, al león y al gigante, a entregar tu vida por un principio? ¡Es tu decisión!

“PARA PODER REPRESENTAR A JESÚS, NECESITAS UN CARÁCTER DE MAYOR NIVEL.” ¡PASA LAS PRUEBAS! ¡NO MAS POSTERGACIÓN!

 

Los dejo con esta Palabra que Dios selló con una promesa:

Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada. Santiago 1:2-4

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