Las Pruebas por Gabriela Thalia Morales

 

¿Cuándo no nos hemos encontrado en medio de comportamientos y situaciones del mundo y nos hemos dejado invadir por emociones que toman el control de nuestra vida y no nos dejan ver lo que realmente sucede a nuestro alrededor? Al dejarnos arrastrar por dichas emociones la situación se convierte en una prueba a la que no podemos enfrentarnos, una prueba que se convierte en nuestro Goliat al que no sabemos cómo vencer y nos genera a su vez más emociones y pensamientos negativos y de pronto nos vemos en un laberinto sin salida. Una situación similar me ha acontecido en días pasados, en donde por estar viendo las cosas con ojos naturales, por estar luchando en mis propias fuerzas, utilizando mi “inteligencia” no era capaz de ver que la prueba a la que me estaba enfrentando no era tan grande, que realmente lo que me hacía falta era dejar la situación en manos de Dios, dejar de tratar de resolverlo por mis fuerzas y recordar lo que nos dice Juan 15:5 “separados de mí nada podéis hacer.” Al estar consciente de lo anterior acudí a Healing y con una excelente orientación aprendí que en casi todas las pruebas en las que otras personas están involucradas es necesario hacer algunas cosas para superarlas:

Perdonar cualquier ofensa que nos hayan hecho por grande o pequeña que haya sido, al estar leyendo sobre el perdón tuve la revelación de que Dios es bueno y perdona los pecados de todos, incluso perdona a la persona que nos ofendió si ésta va y se pone a cuentas con él, al entender esto, me di cuenta de que no soy alguien para no perdonar a los demás sino que es mi deber hacerlo, en pocas palabras: si Dios siendo Rey y autoridad nos puede perdonar, ¿por qué yo no debería hacerlo? Además el no hacerlo solo generaría más carga emocional que no tiene sentido traer con nosotros.

Dejar nuestra rebeldía, pedir sabiduría del espíritu santo como nos dice Santiago 1:5 “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” y someternos a su guía.

Siempre tener presente el comportamiento de Cristo, el cual en toda circunstancia fue impecable y de hecho nos dice en Mateo 5:44: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”.

Ver las situaciones con ojos espirituales y pedir discernimiento

Siempre actuar con amor, haciendo las cosas para Cristo no para los hombres como nos indica la carta a los colosenses en el capítulo 3:23

 

Nuestra vida está formada por cada una de las decisiones que tomamos día a día incluso, las que tomamos cada minuto. Cada elección que hacemos afectará nuestro presente y nuestro futuro de determinada manera, es por eso que siempre hay que optar por lo bueno, lo hermoso, lo perfecto, es decir, por la voluntad de nuestro padre, elegir sus caminos, los cuales son mejores que los nuestros, nunca olvidar nuestra identidad de hijos suyos, hijos del rey y comportarnos como tales y siempre aplicar lo que hemos aprendido en esta casa. Con lo anterior dejaremos de andar de prueba en prueba para comenzar a andar de victoria en victoria.

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