No seamos uno más

Hoy meditaba en la cantidad de  Creyentes que están limitados por la sabiduría que proviene del mundo, continúan  siendo infantiles  y  egoístas,  en lugar de  abrirse a las cosas del  Señor, siendo humildes y obtener así, todas las posibilidades que Dios brinda, quiero decir, cuantos se pierden  de crecer en la plenitud de la maduración en  Cristo Jesús.

¿Qué fuerte, no?

Pero esto es así,  no es lo mismo, ser un niño en el Espíritu, a ser un infantil en las cosas del Señor. Mire, un niño está en proceso de crecimiento  y aprendizaje, está siendo educado, capacitado  para las cosas del Reino todo el tiempo y  un infantil está estancado y limitado.

Estoy convencida que debemos de buscar con todo nuestro corazón, el desarrollar y disciplinar nuestros sentidos al Espíritu, para así poder obtener  las habilidades para ejercer  los dones dados a cada uno.

Si los creyentes siguen  anteponiendo   sus  deseos y necesidades físicas,    nunca alcanzarán las cosas del  Espíritu, quien  es el que da el acceso  al poder de Dios.

Mire, la verdad hemos nacido sumergidos en una cultura  del  mundo, no  hablo de la cultura mexicana como tal, sino,   la general, la del mundo. Esta cultura,  escasa y salvaje, que siempre le  tendrá atado,   a menos, que esté dispuesto  a soltarse  y alcanzar algo nuevo. Es más, definitivamente podemos hablar que existen dos  lados, y cada uno  estirando para el suyo;  el lado espiritual de Dios,  que es infinito y poderoso,  y el lado natural, que es como ya decíamos, escaso y salvaje, y que definitivamente provoca en el ser humano, un estado de ánimo vulnerable,  estado de doble ánimo.

Recordemos que el hombre sin el Espíritu,  está condenado a ser lleno de limitaciones y carencias, reveces y fracasos, arrogancia y desilusiones, impedimentos y dificultad.  La cultura del Reino en cambio, la espiritual,  es un  lugar sin límites y  abundante, pleno de posibilidades, lleno de soluciones,  humilde y   verdadero, con desafíos y avances todo el tiempo.   Es por eso que, debemos de entender este choque de culturas a la  que nos confrontamos, y así, no confundirnos. Sí el creyente no determina  de una vez y por todas, dejar atrás sus anhelos, sus propias satisfacciones y comodidades, esta cultura del mundo lo atrapará. Así que, busque  ser como niño, y no infantil. Lo invito a que sea un Creyente con corazón de  niño, Mateo 18″1-5, siempre estar dispuesto a ser disciplinado y humilde.

Esto, lo llevará a distinguir entre la voz del mundo y la voz de Dios,  separarse de las cosas que lo limitan, anhelar ser miembro  activo  de la  familia Real, sacrificando su tiempo en oración,  estudio de la Palabra, para lograr crecer y poder sostener todo lo que Él le desea dar!

Así que, hoy, le invito a que medite en estos dos lados, el lado natural, y otro, el lado del Reino, de hecho es el  mismo Dios quien  da esta posibilidad, Él nunca nos va a forzar que usted esté de su lado.   En su infinito amor nos da a elegir los anhelos de nuestro corazón.

Los Apóstoles y Jesucristo vivían  bajo el  poder del Espíritu  Santo, viviendo en las cosas del Reino.

Recuerde, en nuestras manos está buscar las cosas del Espíritu o  bien , buscar las cosas del mundo.

Los bendiciones, ánimo y  hasta la próxima, Ingrid

 

 

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