No tropecemos por Thalia Morales

Generalmente cuando nos enfrentamos a problemas, siempre nos preguntamos ¿por qué? Pocas veces nos ponemos a analizar nuestras acciones para poder ver las consecuencias de nuestros actos. Leyendo 1 Pedro 2:8 vi claramente una explicación de por qué nos metemos en problemas. Pedro nos dice que tropezamos porque no obedecemos la palabra de Dios y por ende nos enfrentamos a las consecuencias de nuestros actos. Lo anterior me hace reflexionar acerca de  ¿Cuántas veces hemos hecho lo que a nosotros nos parece mejor e ignoramos lo que nos dice el Espíritu Santo? ¿Por qué caemos en esto? ¿Acaso se nos olvida nuestra identidad? Al seguir leyendo el versículo 9 de 1 Pedro 2, nos recuerda que Nosotros somos sacerdotes del Rey, somos una nación santa, somos una posesión exclusiva de Dios y nos ha llamado a salir de la oscuridad y entrar a la luz y nos confirma que antes de conocer a Cristo no teníamos identidad, pero después de conocerlo y aceptarlo, somos pueblo de Dios. Somos las piedras vivas con las cuales Dios edifica su templo.

Cambiar nuestra manera de pensar y actuar no es fácil, sin embargo al leer 1 Pedro 2:5 Pedro nos recuerda que nosotros ofrecemos sacrificios espirituales que agradan a Dios. Muchas veces Dios nos pide entregar cosas, personas o situaciones que él sabe que nos hacen daño y nos impiden avanzar y nos cuesta demasiado entregarlas y alejarnos de ellas, pero podemos estar seguros de que esos sacrificios que hacemos en la carne, esa lucha que tenemos que ganarle a nuestra mente, se convierte en crecimiento espiritual. Eso que el señor nos quita evitará que tropecemos por no obedecer la palabra de Dios y por ende no tendremos que enfrentar el costo de nuestras malas decisiones.

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