Verdaderamente Libres por Alfredo y Marifer Cano

Hace tiempo nos mudamos de ciudad y antes de irnos de nuestra antigua casa, mientras llenábamos cajas y esperábamos la mudanza, mi hijo el menor se dedicó a escribir una carta para los futuros inquilinos; él lo hizo sin decirnos nada y sin que nos diéramos cuenta de ello, lo cual me sorprendió mucho.

Encontramos la carta mientras revisaba los cajones de la cocina, por ver si no habíamos olvidado algo antes de irnos para siempre. La carta de mi hijo decía lo siguiente:

“Hola, mi nombre es Esteban, yo viví en esta casa por mucho tiempo, he vivido muchas cosas aquí ….YO quiero irme con Dios, pero he sido muy desobediente. Lo más importante que te voy a decir es que tienes que leer la biblia y obedecer porque el Rey de reyes se acerca”.

Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando entendí el propósito de la carta de Esteban, era una urgencia por compartirle a quien fuera a vivir en nuestra excasa que regresara su corazón al Señor, pero además podía ver su preocupación por querer ir con Dios y su reconocimiento de desobediencia… Wow! Que lección me dió!

Pareciera que a veces nosotros no estamos conscientes de nuestra desobediencia al Señor y hasta pensamos que por asistir los domingos (o casi todos los domingos), por ir a toda actividad de la congregación,  por cantar con todas mis fuerzas al Señor o por decirme “cristiano”, el Señor se agrada.

¿Realmente aborrecemos nuestra desobediencia?, ¿estamos conscientes de nuestras acciones contra Dios?

Vivimos tiempos violentos en todo sentido, no es solo lo que se vive en Siria o en cualquier otra parte del mundo, me refiero a esa violencia de medios que nos controlan y nos dicen que hacer, que comprar, que comer, como vestirnos y como debemos vivir en general…

Como familia hemos tomado decisiones radicales que no siempre han sido fáciles; claro que hemos sido juzgados, criticados y olvidados por amigos y familiares, pero siempre supimos que había un precio que pagar y lo que nosotros queríamos era vivir en la VERDADERA LIBERTAD DEL SEÑOR….aunque el mundo nos despreciara, porque sabíamos que nuestro gran galardón se llama JESUCRISTO!!!.

Juan 8:36 “Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres”.

¿De qué tenemos que ser libres? ¿del mundo? ¿del pecado? ¿de los vicios? ¿de las compras en exceso?….

Podemos pensar que cuando nos entregamos a Cristo, cuando hicimos esa confesión de fé por El, fuimos liberados y en parte así ha sido, pero parece como que El hace todo y yo simplemente no hago nada, sigo con lo mío, sigo siendo el primer lugar en mi lista de importancia….en grandes rasgos SIGO VIVO…..cuando lo que Él quiere es que MUERA, PARA QUE EL VIVA EN MI…

Efesios 4:22  “Despójense de la conducta pasada, del hombre viejo que se corrompe con sus malos deseos”

La interpretación de lo anterior es: ya no vivan ni se conduzcan como antes, cuando los malos deseos dirigían su manera de vivir.

Despójense implica una acción mía, aquí el Señor no puede hacer nada, es trabajo nuestro ya no vivir igual que antes lo hacíamos, ese es el primer paso a la verdadera libertad. El Señor puede hacer todo en nuestra vida, solo cuando tú estás dispuesto a dejarlo TODO POR ÉL.

Si todavía no aborrezco en mi vida todo aquello que me aparta del Señor, entonces no soy verdaderamente libre, si todavía permito cosas que pertenecen al viejo hombre y sigo tomando decisiones sin preguntarle al Señor, debería evaluar la “libertad” que tengo.

Cuando me rindo a Él y reconozco mis pecados, me arrepiento y me APARTO DE TODO LO QUE NO VIENE DE EL, entonces seré VERDADERAMENTE LIBRE.

¡¡¡Solo cuando cambie mi manera de PENSAR, cambiará mi manera de VIVIR!!!

Marifer y Alfredo Cano

 

 

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