Agradezco a Dios y a Jesucristo que me regalaron un nuevo corazón.
Oraron por mí en Healing Rooms y pedimos un nuevo corazón y Dios me lo dio, tanto en lo físico como emocional, es un latido lleno de amor a Dios como a mi prójimo.
Gracias Healing Rooms , pero sobre todo Gracias a Dios.