Él es nuestro Sanador

La palabra de Dios nos habla de cómo la gente venía a Jesús y sanaban;  dice la palabra que los que habían llegado a Él, los lisiados  quedaban  sanos,  los cojos caminaban, los que no podían ver, ahora ya podían.

Mire,  en Mateo 15. 29 -31 Jesús regresó al mar de Galilea, subió a una colina y se sentó. Una inmensa multitud le llevó a personas cojas, ciegas, lisiadas, mudas y a muchas más.  Las pusieron delante de Jesús y Él las sanó a todas. ¡La multitud quedó asombrada!

Señor, Señora usted que me lee hoy, Jesús sana,  Él es nuestro sanador. En nuestra cultura latina,   tenemos un concepto totalmente equivocado sobre la enfermedad y Dios. La gente piensa que Dios manda la enfermedad  para castigo, corrección , para probar nuestra fe, o para   llamarnos la atención. Estas son creencias totalmente falta.   ¡Quitémonos eso de la cabeza!

Estar enfermo es algo que Dios NO quiere para nosotros,  sus hijos.  Además no necesita usar al mal… Así que no acepte estas afirmaciones urbanas. No aceptemos la idea de que la  enfermedad es algo con lo que tiene que vivir.

Recuerde, si usted acepta la enfermedad, está desechando  su palabra en 1 Pedro 2.24 confirma  “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.”

Lo exhorto a que se sume a Su verdad. No deseche su herencia.  Usted está llamado a ser sano y vivir en ÉXITO! Si lo cree, diga amén!

Bendiciones del Reino, Ingrid

 

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