¿Dormiré en mis laureles? por Francisco Barrera

Es fácil descuidarme en el estilo de vida espiritual  en Jesús como un verdadero hijo de el y dormirme en mis laureles. Si lo hago, me estaría  buscando dificultades porque el enemigo  “satanás” no duerme, no descansa y va al gym.

Si algo aprendí en los cursos de liderazgo fue “por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de el mana la vida» Proverbios 4; 23.

Como podría seguir este estilo de vida si mi oración a cesado o dejé de congregarme o peor aún si he vuelto al mundo con pequeñas cosas como: la música, las amistades, el cine, las pláticas a mi alrededor y los lugares que frecuento.

No es fácil ser un hijo de Dios de lunes a domingo. Hablando en primera persona tuve que ser honesto conmigo mismo y dejar de hacer el papel de Dios  y tomar la decisión de seguirlo, amarlo y respetarlo sobre todas las cosas.

“El amor es un decisión, no un sentimiento”

Cuando sufro me es fácil mantenerme cerca de los amigos que he encontrado en la iglesia. Las soluciones contenidas en  la biblia me alivian de ese dolor. Pero cuando me siento bien y las cosas me van bien, puede que me duerma en mis laureles. Para decirlo sencillamente, me vuelvo perezoso y me convierto en el problema en lugar de en la solución. Tengo que ponerme en acción, hacer mi inventario: ¿dónde estoy y a dónde voy?

Un inventario diario a través de la oración me enseñará lo que tengo que cambiar en mí para recuperar mi equilibrio espiritual. Admitir lo que encuentro dentro de mí, ante Dios y ante otra persona, me mantiene honesto y humilde.

O como diría mi Pastor tráelo a la luz, es por eso la importancia de ser ministrado y dejarme ministrar aunque duela, obviamente el orgullo me dirá no lo necesitas y el miedo me dice no te atrevas. Te invito a que dejes la soberbia el “yo puedo sólo” por el ayúdame que lo necesito. No tengas miedo nunca has estado solo, muy seguramente entre nosotros alguien ha pasado lo que tu estés pasando y este lo haya superado, ven, acércate pide ayuda,  más nunca te duermas en tus laureles puede que no vivas para contarlo.

PD. Dios me ama como nunca imagine que existía, ¿el precio?  Traerlo a la luz.

Salmo 51; 17 “el sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.

 

 

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