Grandes gigantes por Joanna Mungaray    

A veces nos tenemos que enfrentar a grandes gigantes para ver la mano poderosa de Dios, les comparto mi testimonio hace 15 años mi papá había sido diagnosticado con meningitis (enfermedad grave del cerebro) muchos años estuvo entrando y saliendo del hospital; pasó también por muchas cirugías y de todas había salido bien pero en la última cirugía que tuvo, los doctores decían que solamente le quedaba un mes de vida. Recuerdo bien las palabras del doctor, que era el papá de una amiga cercana, un día lo fue a visitar y me dijo lo siento pero: “nada puede matar esa bacteria, nada” en ese momento dije no lo acepto y dentro de mi corazón este versículo  Mateo 19:26 pero Jesús, mirándolos, les dijo: Para los hombres eso es imposible, pero para Dios todo es posible.

A pesar de los diagnósticos que eran los peores,  solo nos decían esperen a que poco a poco vaya perdiendo apetito y sus órganos internos dejen de funcionar etc. En estos momentos cuando estás en un precipicio sin salida, sin nadie a quien pedir ayuda, es cuando te das cuentas que  Dios es el único a quien puedes acudir,  ves a tu alrededor y dices  “Dios el creador de los cielos y la tierra el mismo espíritu que resucitó a Jesús ese mismo espíritu es el hacedor de los milagros” por lo que me negué a recibir en mi corazón las palabras de los doctores, declaré una noche que mi papá era sano puse mis manos sobre cada parte de su cuerpo inmóvil y dije mañana se levantará de su coma gradualmente y así pasó al día siguiente se empezó a mover y se hizo conforme a nuestra fe y en menos de una semana mi papá ya estaba en pie.

Aferrarnos a las promesas que vienen en la Biblia, recuerdo bien que Hebreos 11 fue de mucha bendición para mí en esos días de angustia, ya que habla de la Fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve,  y el versículo Todo lo puedo en Cristo que me fortalece Filipenses 4:13 fue el versículo que me hizo no desfallecer al ver a mi papa agonizando lo repetía una y otra vez cuando sentía desanimo.

A veces Dios nos pone en nuestro máximo límite donde ya no podemos, cuando no hay esperanza  en lo humanamente posible, es ahí cuando Dios nos prueba, él sabe que tanto podemos soportar y nos da la fuerza para salir adelante todo con un propósito porque sabe que esto nos servirá para dar testimonio de Él y también a lo largo de nuestras vidas ya que cuando volvemos a atravesar por una situación difícil recordamos las victorias y los testimonios que hemos vivido y decimos: esto pasará, Dios tiene el control y está por encima de esta situación, su poder nunca deja de ser y con esta certeza en nuestro corazón y la FE nos levantamos. Cuando no podamos más la única esperanza es: doblar nuestras rodillas y dejar que Dios nos conforte, nos de su abrazo y nos llene de esperanza.

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