Estaba muy llena de tristeza, enojo, frustración, apartia cuando llegue a los Healingrooms. Pero con la oración se me fueron las ganas de llorar, no más.
Me pedían que sonriera, y me constaba trabajo al principio, porque quería seguir llorando, pero luego llegó a mi un sentido de gozo y pude sonreír.
Doy gracias a Dios por Healing Rooms.