Llegué a Healing Rooms con un gran pesar en mi alma, me encontraba triste, preocupada y con mucho dolor en mi corazón. Al empezar a platicar de mi situación no pude contenerme las ganas de llorar llevaba 11 meses viviendo así, después de orar me sentí liberada y en paz.
Dios a través de las personas que oraron por mi me recordó que no estoy sola.
Además, aprendí que existe una balanza donde esta Dios y lo que yo decido hacer.
Pero que apartada de Él, nada puedo hacer.
Siento como si Dios fuese mi guardián.
Gracias Healing Rooms , gracias a Dios por su amor.