Comencé a venir a Healing Rooms porque mi papá tenía problemas muy fuertes, y quería acercarlo a Dios, y así ayudarle, pero al hacer esto la que se comenzó a ayudarse fui yo misma. Ahora, todo me ha ido mejor, comenzando con la salud de mi hija quien fue diagnosticada con lupus y ha tenido una notable mejoría, y en segundo lugar, en mi matrimonio.
El año pasado tuvimos una fuerte crisis, y de alguna manera, logramos superarla, pero aún con muchos desacuerdos; ahora, desde que vine a los cuartos de sanidad nuestra actitud ha cambiado y hemos alcanzado más armonía y estabilidad y hasta económicamente nos ha ido mejor.
Ahora sólo espero que mi esposo venga y se llene de Dios igual que yo, y juntos podamos seguir adelante creciendo y respetándonos más.
Gracias por este ministerio y gracias a Dios!