Tengo un testimonio de una visita que hicieron el equipo de Healing Rooms a Cd. Victoria, yo lleve a mi cuñado casi en camilla en una silla de ruedas con infarto cerebral y la mitad de su cuerpo duro sin movilidad, sin hablar apenas respiraba.
Se oró por el, oraron el soplo de vida sobre el. Él ahora camina con un bastón y balbucea palabras, se ríe y reconoce a la familia.